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- Director
- Alejandro López Riesgo
- Productora
- Señor paraguas
- Género
- Cortometraje documental
- Duración
- 41 minutos
- Sinopsis
- En el pueblo de Guímara hace más de 30 años que no se celebra un Filandón. Una nueva celebración en el año 2010 nos mostrará que; el pueblo que se reúne junto al fuego, mantiene viva su memoria.
- Participantes
- Atilano Ramón, Encarnita Sarmiento, Sara Martínez, Adela Martínez, Maribel Gavela, Ovidio Martínez, José Robledo, Alberto Robledo, Mónica García, Demetrio Fernández, Josefa Martínez, Gina García, Carlota Robledo, Doni Ramón, Ida Martínez, Narciso García, Ángel Martínez, Donato García, Manuel Domínguez, Alfredo Gavela, Felisa Martínez, Mateo Ramón, Álvaro Cerecero , Pili Fernández, Elpidio García, Luis Pérez, Elsa Ramón, Antonia Robledo, Amable Cadenas, Aída Fernández, Carlota Martínez, Ovaldo García, Mª Luz López, Pepe Robledo, Felipe García, Manuel Ramón, Carmen Mayán, Mª Mar Riesgo, Antonio López y Rafael Álvarez.
Créditos
- Director de Fotografía
- Juan Tizón
- Ayudante de dirección
- Sofía Castañón
- Operadores de Cámara
- Alejo Ramos-Sabugo y Juan Tizón
- Sonido
- Olga Fernández
- Diseño Gráfico
- Carlos Alegría
- Montaje
- Alejandro López Riesgo
- Edición y Postproducción
- Juan Tizón
- Diseño Web
- David Rodríguez y Carlos Alegria
- Productora
- Señor paraguas
Grabado en el pueblo de Guímara (Valle de Fornela, León) a finales del año 2010.
Estreno el 30 de septiembre de 2011 en el IX Festival de Cine de Ponferrada. Apúntate al evento en nuestra página de facebook.
El Filandón
Lo decía José Hierro, “Nada está muerto mientras viva mi canto”. Si hay un modo de perdurar es en la memoria. Y cuando un pueblo se reúne a contar historias junto al fuego, mantienen con vida muchas otras vidas ya pasadas.
El Filandón tiene nombre de tejido y no sólo porque se hilaba para las prendas, también porque se hilvanaban historias. Sentados en corro estaban las canciones, los romances populares, los cuentos alimentaban la imaginación, el recuerdo y las noches. Y quizás porque mantener la memoria, o porque compartir el conocimiento, a algunos siempre les ha parecido peligroso, los filandones estuvieron, como todas las reuniones de más de seis personas no autorizadas, prohibidos durante el franquismo.
El boom de escritores leoneses (José Luis Merino, Luis Mateo-Díez, Julio Llamazares, Juan Pedro Aparicio o Antonio Pereira) bebió de aquella imaginería junto al fuego que ahora, en pueblos como el de Guímara, en el valle de Fornela, se ha recuperado.